Desde fines de enero, el Banco Central dejó deslizar el billete verde menos del 8%. Así, el tipo de cambio esperado para el cierre del año se ubica en un nivel muy por debajo al proyectado hace apenas unos meses.

Tipo de cambio

Esta mayor estabilidad financiera, que repercutió en las expectativas devaluatorias, llevó a que el llamado «dólar turista» (oficial más recargo del 35%), haya permanecido casi planchado desde febrero, lo que contribuyó a amortiguar el desplome de la actividad turística.

Es en este contexto en el que un gran caudal de argentinos ya está planeando sus vacaciones en el exterior. Y si bien no se espera que se repita el boom de las últimas temporadas, sí se prevé una importante salida de turistas hacia destinos como Brasil, Chile y Uruguay.

Una de las principales preocupaciones está vinculada con el precio del dólar en términos de pesos, en cada una de esas plazas.

En el caso de Brasil, por ejemplo, la divisa estadounidense cotiza a 2,60 reales para la compra, que deben compararse con los $12,80 del blue.

Por lo tanto, los argentinos que deseen saber cuál es el valor (en pesos) de todo aquello que adquieran pagando «cash» en moneda brasileña, deberán multiplicar los precios por 5 ($12,80 / R$2,60 = 4,92 veces).

Así, para citar un caso cotidiano, si un viaje en taxi desde el aeropuerto de Rio de Janeiro cuesta unos 60 reales, en términos de moneda argentina equivaldrá a unos $300 a valores de hoy.

En tanto, para aquellos gastos que se cubran con plásticos (como compras en shoppings o comidas), la diferencia será apenas menor: habrá que multiplicar por 4,5 ($11,5 que vale el «dólar turista» / R$2,60).

Para quienes elijan como destino a Uruguay, la fórmula será muy similar, ya que se deberán comparar los 12,80 pesos argentinos con los $23,50 uruguayos a los que cotiza el billete verde en Montevideo.

En este caso, el resultado en términos de moneda local surgirá de multiplicar el precio del otro lado de la orilla por 0,6 aproximadamente.

Siguien el ejemplo del taxi, si el costo de este servicio asciende a 500 pesos uruguayos, implica una erogación de 300 pesos argentinos (500 por 0,6).

En tanto, si el gasto se va a cubrir con tarjeta de crédito, entonces el precio exhibido en signo monetario uruguayo se tendrá que multiplicar por 0,5.

Donde las cuentas resultan más complicadas es en Chile, país en el que un dólar vale 607 pesos chilenos.

De la conversión surge que el factor sería 0,021, algo un poco más difícil de hacer mentalmente.

Así, quien aproveche para hacer shopping y elija pagar en efectivo una notebook HP valuada en 200.000 pesos chilenos, estará pagando $4.200 en moneda argentina (200.000 pesos chilenos x 0,021).

A modo práctico, una alternativa para simplificar el cálculo puede ser tomar el valor del bien o servicio, dividirlo por 100 y multiplicarlo por dos para obtener una referencia aproximada del precio en pesos argentinos.

Claro está que todos estos análisis se hacen en términos de blue, ya que, de alguna manera, es el «costo de oportunidad» que implica cada dólar que se destine al pago de un bien o servicio.

Más allá de esto, si se opta por la tarjeta para cubrir erogasiones del otro lado de la cordillera, entonces el cálculo -siempre a valores actuales- habrá que hacerlo por 0,019 (ver cuadro).

¿Conviene comprar dólares? 
De un tiempo a esta parte, los argentinos vieron cómo de a poco se fueron cerrando las puertas para acceder a billetes verdes por debajo del precio que marcaba el blue.

Atrás quedaron genuinos inventos surgidos del «cepo«, tales como el «dólar casino» o el «dólar Colonia».

Si bien es cierto que el Gobierno amplió un poco la «ventana», al permitir adquirir billetes verdes con autorización de la AFIP, en la temporada veraniega siempre se activa entre los turistas la idea de adquirir divisas en casas de cambio o bancos del exterior.

En este contexto, es conveniente conocer los valores que están manejando estas entidades para quienes llevan pesos argentinos y quieren hacerse de dólares.

En la ciudad uruguaya de Colonia, por ejemplo, el para hacerse de un dólar hay que desembolsar $17,50, mientras que en Montevideo esta cifra es apenas 20 centavos menor por unidad.

Así, comprar divisas en el país vecino -a valores de hoy- implicará pagar un 37% más que hacerlo en el circuito blue de Buenos Aires.

Este valor surge porque un turista que cruza el charco y vende sus pesos argentinos recibirá a cambio, por cada unidad, 1,40 pesos uruguayos.

Dado que en esa plaza el dólar cotiza en promedio a 24,40 pesos uruguayos, se deberá dividir esta última cifra por 1,40, lo que arroja el valor final de $17,50.

De modo que quien quiera cambiar 100 pesos argentinos por billetes verdes, entonces primero obtendrá 140 pesos uruguayos, que terminarán representando u$s5,70 (140 / 24,4).

En las semanas previas al inicio de la temporada estival, la ciudad uruguaya que exhibe la cotización más elevada es Colonia, donde el tipo de cambio es de $17,54, seguida por Punta del Este ($17,40) y Montevideo ($17,30), tal como se observa en el siguiente cuadro:

Claro está que cuando «estalle el verano» la ciudad esteña ocupará, como es tradicional, el primer lugar en el ranking.

Ante estas cotizaciones, que exceden largamente a los valores que se pagan en el circuito paralelo, surge la pregunta sobre si en esta temporada estival habrá turistas dispuestos a viajar con pesos en la mano para comprar dólares en alguna entidad uruguaya y pagar (de mantenerse las variables en similares niveles) hasta un 37% más que en el mercado paralelo de la city porteña.

Consultado por iProfesional el gerente de una de las principales casas de cambio de ese país, afirmó que, si bien no esperan una fuerte demanda, como sí ocurría años atrás, «habrá argentinos que aceptarán pagar esa diferencia porque pueden comprar en blanco».

En tanto, quienes viajen hacia Brasil y quieran hacerse de billetes verdes se encontrarán con un panorama incluso más adverso: en las principales casas de cambio de una plaza veraniega por excelencia como es Rio de Janeiro, la cotización trepa hasta los $22,50 por cada dólar que se quiera comprar.

En el comparativo regional, Santiago de Chile surge como el destino en el que las cotizaciones se acercan más a los valores vigentes en el microcentro porteño, dado que allí por cada divisa que se pretenda adquirir habrá que desembolsar $14,60.

¿A qué se deben estas diferencias respecto del mercado local? En primer lugar, quien viaje con moneda argentina a cualquiera de estos países y quiera hacerse de billetes verdes, debe tener en claro cómo es la operatoria en una casa de cambios:

• El primer paso es que la entidad tome los pesos argentinos, pagando el tipo de cambio comprador, que en la mayoría de los casos es muy bajo para desalentar este tipo de operaciones.
• En una segunda instancia, la moneda local es convertida a dólares.

• Es ese doble pasaje de monedas que realiza la casa financiera (entre el precio de compra para los pesos argentinos y el valor de venta de los dólares) lo que encarece el monto a pagar por el billete verde.

Ahora bien, ¿por qué es tan amplia la brecha entre el precio que se pacta en Montevideo, Santiago de Chile o Rio de Janeiro? El motivo obedece casi exclusivamente a la dimensión del movimiento turístico de un lado a otro de la frontera.

Esto es consecuencia del caudal de ciudadanos de esos países que necesitan hacerse de pesos argentinos en cada una de las diferentes plazas. Así, en caso de que haya una mayor demanda, entonces el precio de la moneda local no sufrirá tanto la depreciación frente al dólar.

Si bien en los últimos años creció el número de turistas extranjeros que llegan a la Argentina y cambian sus billetes en el circuito paralelo, todavía hay quienes, por seguridad o practicidad, elijen realizar las operaciones en sus respectivos países.

Así, hay chilenos que viajan a Mendoza y prefieren cruzar la cordillera con pesos en su billetera. Esto hace que las casas de cambio trasandinas negocien sin la necesidad de «hundir» el precio.

Algo parecido ocurre en Uruguay, en particular en las ciudades más cercanas al territorio argentino, debido al mayor flujo de personas que se mueven a uno y otro lado de la frontera y que precisan algo de moneda nacional para efectuar sus gastos básicos.

Sin embargo, está claro que la moneda local luce muy depreciada frente al dólar en estas plazas veraniegas, mucho más que en el propio mercado doméstico.

Esto es consecuencia de otro factor. La respuesta que dan los responsables de las casas de cambio de países vecinos es siempre la misma: una vez que estas entidades adquieren pesos argentinos, en general tienen problemas para volver a colocarlos, lo que lleva a que se trate de desalentar este tipo de operaciones.

Para el economista Aldo Abram, «en la mayoría de los países limítrofes, las agencias y los bancos enfrentan grandes inconvenientes cuando luego intentan cambiar moneda albiceleste en sus respectivos bancos centrales, ya que la misma no es aceptada».

Esto sucede por la reticencia del BCRA de canjear y «repatriar» esos pesos a cambio de los cada vez más escasos dólares que atesora en Buenos Aires.

«El problema que tenemos en Uruguay es qué hacemos con ese inventario de dinero argentino, porque no es fácil volverlos a vender», afirma Julio de Brun, ex director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Uruguay.

Esta situación, según Brun, «genera un alto costo y es lo que da lugar a la amplia brecha entre puntas y a la gran distancia, incluso, con el blue de Argentina».

«Mientras sigan existiendo las actuales restricciones y no se vean modificaciones en la plaza cambiaria, esta situación persistirá», afirma de Brun, dejando en claro que para esta temporada veraniega, no habrá grandes estímulos para que los argentinos salgan en busca de dólares en el exterior.

Fuente: www.iprofesional.com